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El Dolor, Un Mensajero De La Vida

El Dolor, un mensajero de la Vida

Hace algún tiempo viendo televisión, me encontré con la increíble historia de una niña que no sentía “dolor”. Así como lo leen… físicamente ella no experimentaba dolor. Por ejemplo, si se daba un golpe o se lastimaba con algo, simplemente no podía experimentarlo dada su condición llamada analgesia congénita.

Me dije, ¡WAO! Sería genial sería no sentir dolor.

Sin embargo, mientras avanzaba el documental observé una gran situación desventajosa por esta pérdida sensorial. Que por fantástica que parezca terminaba siendo una causa de peligro; porque al no poder “sentir”, se exponía inconscientemente a lastimarse con algo sin poderlo notar.

A causa de ello, su familia y ella misma, tomaron previsiones extras, para evitar algo lamentable. La utilización de artículos protectores como: lentes, cascos y otros permitían mantenerla más segura de golpes, aún cuando no fuese sensible a ellos.

Esto me dejó boquiabierta y de hecho sorprendida, porque justo en ese momento, extrapolé esa condición a mi vida… a nuestras vidas… ¿Cuántas veces hemos deseado no sentir dolor ante las circunstancias difíciles? Yo lo he sentido muchas veces.

Y me surgió un nuevo aprendizaje. No me había puesto a pensar que el dolor, tanto físico como emocional, al igual que las demás emociones están disponibles por muchas razones. No todo es para hacernos daño sino para -efectivamente- tener un nuevo aprendizaje necesario para vivir mejor.

Uno de ellos es que a través del dolor físico podemos identificar que algo nos está afectando, como cuando nos quemamos un dedo cocinando, rápidamente movemos la mano para no seguir lastimándonos.

De esa misma forma funciona el dolor emocional. Este sentimiento que vivenciamos está ahí para hacernos saber cuando algo nos está haciendo daño, incluso para identificar que alguna decisión que hemos tomado en nuestras vidas puede no ser la indicada y podemos entonces movernos o cambiar de estrategia. Aquí no nos sirve buscar objetos, la previsión es de otra manera.

Importante es reconocer que sentir dolor, no es lo mismo que sufrir. Los sentimientos son mensajeros, que nos traducen lo que estamos pensando y sintiendo. Son la forma en que vivenciamos una circunstancia interior transmitida a través del cuerpo y que es posible que necesitemos una ayuda externa a nosotros para averiguarlo.

Las emociones y lo sentimientos nos hacen recordar que estamos vivos y que el reto, al final del día, es tenerlos en BALANCE.

¿Qué emoción estás sintiendo? ¡Búscame, estoy para ayudarte!

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